La Salud Emocional y Mi Entorno
Lic. Ana Urrutia, Facilitadora Voluntaria
Un niño juega con su amiguito, luego se enoja porque no le compartió el juguete, al cabo de un rato están riendo a carcajadas, se le pregunta: ¿y no estabas molesto hace un momento? ¿sabes qué pasó? Ya lo olvidó, porque para los niños es más importante ser felices, que vivir enojados, esto es salud emocional.
Como adultos a veces elegimos permanecer enojados por mucho tiempo y dejamos a un lado el ser felices, procuremos en este sentido ser como los niños.
Muchas veces vivimos culpando a nuestro entorno de nuestras frustraciones, malas actitudes, inclusive de nuestras malas decisiones, emitimos frases como: “yo estaba bien”, pero esta persona hizo esto o aquello y “me dañó el día”; al suceder tal cosa hace años, “ya nada es igual”. El tener una buena relación con nuestro entorno es fundamental para la salud emocional, y esto no dependerá de los demás, pero sí de nosotros mismos.
Salud emocional con nuestro entorno, es saber que no podemos cambiar lo que está a nuestro alrededor y aun así, desarrollamos la capacidad de elegir la actitud que mejor conviene en determinado momento, a pesar de tener las excusas para no hacerlo.
Quienes no poseen salud emocional son víctimas de sus impulsos, tales como: ira, enojo, pleitos, entre otros, y después les invade un profundo sentido de arrepentimiento, sin darse cuenta, esto se convierte en un ciclo que se repite una y otra vez, generando profundas heridas en su entorno y actitudes de rechazo.
A veces por salud emocional, es necesario tomar medidas, como no hacer preguntas, evitar confrontaciones, o enterarnos de algunos aspectos que no son necesarios conocer y que en el fondo sabemos no nos harán bien, como, por ejemplo, frecuentar personas que no comparten nuestra felicidad. Apreciado lector debes procurar tu paz y saber que nadie cuidará tu salud emocional, es una decisión muy personal de cada quien.
Como humanos quisiéramos tener siempre el control de nuestro entorno y de nuestras emociones, sin embargo, hay momentos en que podemos flaquear, es allí cuando nuestra fe empieza a accionar y aporta este componente de fortaleza a nuestro diario vivir. Somos personas resilientes que podemos sobreponernos al dolor, levantarnos y reconstruirnos una vez más, cuando validamos la emoción que estamos sintiendo.
Cada día se nos presentan diferentes escenarios y no necesariamente el manejo de emociones está relacionado a aspectos negativos, en ocasiones puede ser una buena noticia, pero nos toca reservar una felicidad hasta esperar el momento oportuno, por ejemplo: Si una persona acaba de perder un bebé de su embarazo, y la otra se acaba de enterar que está embarazada, está por más feliz que esté por su embarazo, debe manejar la emoción y esperar un mejor momento para compartir su dicha.
Cuando estás sano emocionalmente procurarás la paz y cuidarás la salud emocional de los demás de forma natural.
Lograr una armonía entre lo que sentimos, pensamos y hacemos es llegar a experimentar la salud emocional. Cúan sencillo podemos hacer este mundo si nos hacemos el firme propósito de perdonar, olvidar, agradecer y amar.